Este está siendo un annus horribilis para los amantes de las setas, para los "boletaires". Esperemos que la temporada, aunque sea tardía, nos dé buenos frutos y podamos volver de nuestras excursiones con buenos y variados "cistells de bolets" para poder preparar y compartir las tan esperadas recetas de "bolets".
Pero como siempre veo el lado positivo de las cosas, la ausencia de otro tipo de setas me ha llevado a descubrir un "bolet" que ya conocía y que había probado anteriormente, pero siempre mezclado con otros y nunca en solitario: el "molleric". No es muy apreciado y, a pesar de ser muy abundante, no se acostumbra a encontrar en el mercado y llegando a hablar, incluso, de poca calidad culinaria.
El tamaño de su sombrero varía entre los 5 y 14 cm, aunque los mejores ejemplares son los más pequeños. El "molleric" se caracteriza por poseer un cutícula húmeda que recubre el sombrero y una esponja en vez de láminas, como observaréis a continuación.
En las siguientes fotos podéis ver un corte donde se distinguen claramente la esponja y la cutícula de las que hablábamos anteriormente. Ambas se deben retirar antes de cocinar.
La forma de preparación de estas setas es muy sencilla, aunque un poco laboriosa. Pero os aseguro que un poco de trabajo vale la pena para descubrir un "bolet" gastronómicamente desconocido pero de sorprendente sabor y textura.
Os voy a explicar y mostrar a continuación los tres pasos a seguir para prepararlos. La retirada de la cutícula es muy sencilla: tirando de un borde sale casi íntegramente. Con la ayuda de una puntilla o cuchillo en punta retiramos cuidadosamente la esponja y, por último, rascamos el pie.
Este es el resultado obtenido tras un ratito de trabajo: un plato de "mollerics" limpios y listos para cocinar.
Para no extenderme más aquí os invito a que paséis a la segunda parte de esta entrada donde veréis una sencillísima e improvisada receta, paso a paso, de cómo disfrutar de unos "mollerics" recién cogidos del bosque.
Gracias por leerme y hasta pronto.