martes, 1 de abril de 2014

Pan blanco básico. Receta con panificadora

La panificadora se ha vuelto un electrodoméstico imprescindible para mí.  Hace años que elaboro el pan en casa y sólo acudo a panaderías artesanas muy de tarde en tarde, cuando tengo algún capricho especial.  Tengo una Moulinex Home Baguette la cual lleva un práctico accesorio que permite hacer cuatro barras tipo bocadillo, además del molde convencional.

Las recetas para hacer pan, tanto en panificadora como de forma manual, son siempre orientativas ya que hay múltiples factores implicados: temperatura, humedad ambiental, calidad de la harina, tipo de levadura...  Observando y experimentando conseguiremos  -si no es ya al primer intento-  dar rápidamente con la receta perfecta adaptada a nuestras necesidades.

Hace un tiempo publiqué una receta de pan de aceite de elaboración mixta y hoy os propongo, para comenzar esta sección, un pan blanco básico elaborado totalmente en panificadora.


Ingredientes:

270 gr de agua (yo utilizo mineral), 30 gr de aceite (oliva sabor suave o girasol), 8 gr o una cuchara medidora pequeña de sal, 500 gr de harina de fuerza (utilizo Harimsa), 1/2 cubito de levadura fresca Levital o una cuchara y media pequeña de levadura en polvo de panadería.

Elaboración en panificadora:

Ponemos todos los ingredientes en el molde, primero los líquidos y luego los sólidos.  Siempre se acostumbra a aconsejar esto, aunque yo lo he hecho también al revés y no influye en el resultado final.  Si la levadura es fresca, desmenuzarla con los dedos y añadirla al agua.  Si es en polvo, añadir junto con la harina.

Programa 1, tostado medio (opcional), peso 750 gr.  La duración total del proceso es de 3h 15m.


Si la proporción entre sólidos y líquidos es la correcta, al cabo de un par de minutos de amasado el aspecto de la masa será así.  Si hay harina suelta o en grumos secos habrá que ir añadiendo cucharaditas pequeñas de agua hasta conseguir la textura adecuada y recordar la cantidad para modificar en nuestra próxima receta.  Si por el contrario hay exceso de ingredientes líquidos, iremos añadiendo harina y tomaremos nota de la cantidad.

La panificadora amasa, fermenta y hornea.  Cuando el programa llega a su fin hay que desmoldar, con cuidado de no quemarnos, y dejar enfriar.  Este es el aspecto de mi pan blanco casero.


Consejos:

El retirar las aspas de amasado una vez el pan ya está horneado puede resultar un problema, además de que el agujero que dejan es enorme y nos destroza varias rebanadas.  Lo que hago siempre es calcular el momento exacto del programa en que la panificadora realiza el último amasado y ya pasa a la fermentación y posterior horneado.  Es entonces cuando retiro las aspas y vuelvo a colocar la masa en la cesta para que siga con el proceso.  De este modo sólo quedan dos agujeritos en el pan y no dos boquetes.  En la foto se puede observar.

En el programa 1 para un peso de 750 gr retiraremos las aspas cuando el reloj indique 1h 45m.
En el programa 1 para un peso de 1000 gr retiraremos las aspas cuando el reloj indique 1h 50m.

Se puede cambiar el aceite por mantequilla para darle un toque diferente. 

Si añadimos una cucharadita de azúcar a los ingredientes conseguiremos una corteza más crujiente y dorada.

Es totalmente normal que la parte superior del pan quede un poco más blanca.  Si nos importa tanto el aspecto de nuestro pan, podemos solucionarlo cubriendo con un paño la tapa de la panificadora durante los cinco últimos minutos de cocción.

Recordad que cada panificadora es diferente pero el pan siempre sale bien, sólo hay que dar con la receta adecuada.  Yo misma tuve que adaptarlas al cambiar mi antigua panificadora por la actual. También si cambiáis de marca de harina, aunque sea igualmente de fuerza.  Todo influye...

Gracias por leerme y hasta pronto.




domingo, 30 de marzo de 2014

Mousse de chocolate negro, sólo para adictos

Después de otro largo parón he decidido retomar este blog, esta vez definitivamente.  Para compensaros os propongo una receta sencilla y altamente adictiva, sólo para adultos diría yo.  Un postre de chocolate con textura un tanto especial, entre mousse y crema, que disparará vuestros niveles de serotonina.


Ingredientes para 4 personas:

250 gr de chocolate negro 70% de cacao (yo utilizo 72%), 50 gr de mantequilla y 6 huevos.  Extracto de vainilla y canela en polvo, opcionales.

Elaboración:

Fundimos el chocolate junto con la mantequilla en el microondas a potencia media, durante un minuto.  Comprobamos y, si es necesario, continuamos unos segundos más.  Separamos las yemas de las claras y montamos éstas a punto de nieve. 


Mezclamos las yemas con el chocolate fundido, que debe estar ya tibio, añadiendo las gotas de extracto de vainilla y la canela en polvo si así lo deseamos. Unimos cuidadosamente las claras montadas.  Yo acostumbro a hacerlo en dos veces:  primero añado la mitad, para que la mezcla vaya cogiendo una textura más suave, y luego el resto de las claras para que adquiera el aspecto de mousse.  Repartimos las raciones y dejamos enfriar en la nevera.

Consejos:

Como habréis podido comprobar esta receta de mousse de chocolate negro no lleva azúcar añadido y por ello su sabor es muy intenso.  De hecho, los ingredientes que indico deberían ser para seis raciones tipo tacita de café  -como en la fotografía-  pero os aseguro que este postre crea adicción. No necesita acompañamiento alguno, pero unas frambuesas o unos gajos de mandarina le dan un toque refrescante a esta mousse sólo para adultos.

Gracias por leerme y hasta pronto.




martes, 31 de diciembre de 2013

¡Feliz Año Nuevo!

Un año termina y otro nuevo va a comenzar.  Esta es época de balances y de nuevos propósitos. Todo lo que vivamente imaginamos, ardientemente deseamos, sinceramente creemos y entusiastamente emprendemos...  inevitablemente sucederá.

"Nunca andes por el camino trazado, pues él te conduce únicamente hacia donde los otros fueron." (Alexander Graham Bell, 1847-1922)

Para todos los que estáis ahí, mis mejores deseos para este año que estamos a punto de estrenar.


Gracias por leerme y hasta pronto.




domingo, 1 de septiembre de 2013

Ensaladilla rusa casera

Después de este largo parón vuelvo con una sencilla receta explicada paso a paso.  Se trata de una ensaladilla rusa totalmente casera, incluso su mayonesa.  Vale la pena invertir un poquito de tiempo y esfuerzo porque el resultado obtenido utilizando producto fresco es muy superior al que conseguimos con la típica bolsa congelada de ensaladilla o el bote de verdura en conserva.


Ingredientes para 4 personas:

Para la ensaladilla:  400 gr de patatas, 200 gr de judías verdes, 100 gr de zanahorias, 100 gr de guisantes, sal, dos latitas de atún en aceite, aceitunas verdes, pepinillos (opcional), filetes de anchoa y jamón o cualquier otro embutido o fiambre para decorar.  

Para la mayonesa:  200 ml de aceite de oliva virgen extra, un huevo, una pizca de sal y unas gotas de limón o vinagre.

Elaboración:

Lavamos, troceamos las verduras y las ponemos a hervir con agua abundante y sal.


Escurrimos y dejamos que se enfríen.


Mientras, prepararemos la mayonesa casera.  Para ello pondremos todos los ingredientes en el vaso de la batidora.


Batimos a velocidad máxima sin mover la batidora del fondo del recipiente.  Cuando se ha ligado la salsa vamos ascendiendo poco a poco para que se integre el aceite que flota en la superficie.


Y ya está lista nuestra exquisita mayonesa casera.  Si no deseamos el sabor tan potente que le da el aceite de oliva podemos utilizarlo de girasol, o mitad y mitad.


Una vez enfriadas las verduras añadimos la mayonesa junto con el atún escurrido y desmigado. Llegado este momento me gusta incluir también aceitunas y pepinillos, todo ello cortado muy pequeño, porque le da un toque muy especial.  Incluso alguna vez he puesto cebolla cruda picadita o tomate. Probad a improvisar y os sorprenderéis del resultado. 


Una vez preparada nuestra ensaladilla pasaremos a decorarla con las aceitunas, filetes de anchoa, embutidos o lo que hayamos escogido como guarnición.  Unas tiras de pimiento morrón y un huevo duro cortado o rallado son también opciones que casan muy bien.


A la hora de presentarla podemos hacerlo en una bandeja o en raciones individuales.  Con la ayuda de un aro para emplatar y rodeándola de unas hojitas de ensalada una sencilla ensaladilla rusa puede convertirse en un plato muy especial.


Consejos:

El vinagre o limón añadido a la mayonesa actúa como conservante pero yo, por simple precaución, no soy partidaria de guardar este tipo de salsas en la nevera para volver a utilizarlas al cabo de unos días y prefiero hacer la cantidad exacta que necesito.  El problema es que si sólo reducimos la cantidad de aceite la mayonesa nos saldrá muy líquida.  Habría que poner un huevo más pequeño pero, como normalmente en las casas sólo se compran de un tamaño, lo que hago es desechar parte de la clara y así se mantiene la proporción y obtendremos la textura deseada.

Y hasta aquí la receta de hoy, una ensaladilla rusa totalmente casera explicada paso a paso.  Las verduras que os he puesto son opcionales, así como las cantidades.  Adaptar la receta a vuestro gusto y, sobre todo, disfrutadla. 

Gracias por leerme y hasta pronto.



miércoles, 2 de enero de 2013

Hummus

La primera receta de este año que acabamos de estrenar es original, nutritiva y muy sencilla de preparar.  El hummus es un plato de origen árabe cuya base son los garbanzos cocidos.  Si os gusta esta legumbre pero aún no lo habéis probado, os lo recomiendo.  Es ideal para improvisar un entrante ya que... ¿quién no tiene un bote de garbanzos en la despensa?


El hummus lleva entre sus ingredientes tahina (tahini) que es una pasta hecha con semillas de sésamo, agua y sal.  Se puede encontrar en tiendas especializadas pero, si no queremos complicarnos, utilizando semillas de sésamo queda estupendamente.

Ingredientes:

400 gr de garbanzos cocidos (un bote grande) y escurridos, dos dientes de ajo pelados, 100 ml de aceite de oliva virgen extra, el zumo de medio limón, media cucharadita de postre de sal, dos cucharaditas de semillas de sésamo, media cucharadita de comino molido y pimentón rojo dulce para decorar (opcional).


Elaboración:

Tan sencilla como colocar todos los ingredientes (excepto el pimentón) en un recipiente y triturar hasta obtener una masa densa y homogénea.  Al principio quizá cueste un poco de trabajar pero enseguida conseguiremos la textura adecuada, pudiendo añadir un chorrito más de aceite si es necesario.

Ahora sólo queda adaptar el sabor a vuestro gusto personal rectificando de sal, comino o añadiendo un poco más de zumo de limón.  Presentar en una bandeja o en cuencos individuales añadiendo como guarnición un chorrito de aceite de oliva, semillas de sésamo y pimentón rojo.  

Consejos:

Con esta receta de hummus sorprenderéis a más de uno.  Acompañándolo de diferentes tipos de pan conseguiréis un entrante original y nutritivo.  Cuando preparo una comida informal a base de picoteo siempre lo incluyo porque, además, se puede preparar con antelación y decorarlo en el último momento.

Y hasta aquí la receta de hoy, un hummus o paté de garbanzos que seguro os encantará y, posiblemente, os sacará de algún apuro culinario.

Obviamente esta botella no acompañó un hummus, fue parte de nuestra cena de fin de año en casa y en petit comité.  Porque  "al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años".


Gracias por leerme y hasta pronto.




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