lunes, 30 de enero de 2012

Espinas de anchoas, un original aperitivo

Sí, habéis leído bien: espinas de anchoas.  Y no es que la cosa me vaya tan mal que no me llegue para unas aceitunas sino que se trata de un exquisito y original entrante que descubrimos en nuestra visita al restaurante  "El Celler de Can Roca", en Girona.

A pesar de que las suyas eran mucho mejores ya que llevaban un rebozado especial de pasta de arroz, hemos descubierto una rica forma de aprovechar las espinas de los kilos de anchoas caseras que cada año preparamos.  En la época en que el boquerón está bien hermoso compramos de seis a ocho kilos y los ponemos en sal para poder disfrutar durante todo el año de riquísimos filetes de anchoas.  Y ahora, también, de sus espinas...


Cuando compremos este año los boquerones compartiré con vosotros una receta paso a paso de cómo prepararlos y conservarlos para tener, al cabo de unos meses, unas anchoas caseras de lujo.

Ingredientes:

Espinas de anchoas, harina y aceite.

Elaboración:

Limpiamos las anchoas.  En casa las dejamos antes un par de horas en agua para que pierdan un poco la sal y se hidraten, de este modo se limpian mejor.  Reservamos las espinas.


Las secamos bien con papel absorbente.



Enharinamos.  Yo utilizo un envase de plástico con un poco de harina, lo tapo y sacudo enérgicamente.  También se puede hacer con una bolsa de plástico: se pone un poco de harina, el alimento a rebozar, se llena de aire como un globo y se sacude.


Eliminamos el exceso de harina sobre un colador.


Freímos durante unos segundos en aceite abundante y no excesivamente caliente, ya que las espinas enseguida cogen color y se queman. 


Escurrimos el exceso de aceite.  Estas espinas han quedado al punto, más tostadas amargarían y un poquito menos hechas también están buenas.


Y aquí tenemos un rico, saludable  -por el calcio-  y económico entrante.  Porque lo realmente caro son los filetes...


Que, por cierto, los tengo con aceite de oliva virgen extra y un chorrito de vinagre de Jerez para que vayan cogiendo gusto y disfrutar de ellos en aperitivos, ensaladas y lo que haga falta.


Sorprendente, ¿verdad?  Pues pendiente queda la entrada para enseñaros cómo preparar en casa unas exquisitas anchoas como las que acabáis de ver.

Y hasta aquí la receta de hoy, un original aperitivo de espinas de anchoas fritas que seguro sorprenderá a vuestros invitados.

Gracias por leerme y hasta pronto.




lunes, 16 de enero de 2012

Caramelos de jengibre

Como complemento a la receta de jengibre confitado que os presenté hace unos días, hoy os enseñaré a preparar unos deliciosos caramelos de jengibre para que podáis disfrutar de ellos en cualquier momento.  En casa siempre los tenemos a mano y es costumbre desde hace tiempo, para reponer fuerzas durante la excursión de los domingos, llevarnos un tentempié a base de frutos secos, caramelos de jengibre y chocolate negro. 


Ingredientes:

Jengibre confitado, azúcar.

Elaboración:

Es tan sencilla que no haría falta esta receta paso a paso pero, como bien dicen que una imagen vale más que mil palabras, seguro que después de ver su increíble aspecto no os podréis resistir a prepararlos.

Colocamos los trozos de jengibre confitado sobre un colador para que se escurra bien todo el almíbar. 

El siguiente paso consiste en rebozar el jengibre en azúcar.  Yo lo hago poniendo una o dos cucharadas soperas de azúcar  -dependiendo de la cantidad de trozos-  en un recipiente de plástico junto con el jengibre.


Tapamos, sacudimos enérgicamente y...  ¡ya está!


Así ya se podrían comer pero a mí me gusta extenderlos y dejarlos secar durante unas horas.  De este modo se forma una costra de azúcar que le da una textura diferente al caramelo y también evita que se peguen al guardarlos en un bote para su conservación.


Aquí se observa claramente la diferencia entre los caramelos de jengibre recién hechos de la foto anterior y éstos, que tienen sobre unas diez o doce horas de reposo.


El reposo también hace que pierdan un poco de fuerza y tanto su sabor como textura se suavizan haciendo más agradable su degustación.

 
Consejos:

Un delicioso truco para apenas notar el picante sabor de estos caramelos de jengibre consiste en comerlos junto con un trocito de chocolate negro mínimo 70% de cacao.  De este modo, el sabor amargo del chocolate contrarresta el picante del jengibre.  Lo descubrí por casualidad  -entre maridaje y maridaje-  pero lo cierto es que, además de ser un bocado exquisito, funciona a la perfección.

Por las propiedades antieméticas del jengibre, estos dulces pueden ser un picoteo ideal en los viajes, para evitar incómodos mareos o náuseas durante el trayecto.  Este aspecto aún no lo tengo personalmente comprobado pero, a la menor ocasión, pienso experimentarlo.

Y hasta aquí la receta de hoy, unos deliciosos caramelos de jengibre de los que seguramente en breve disfrutaréis.

Gracias por leerme y hasta pronto.



domingo, 8 de enero de 2012

Jengibre confitado

Son de sobras conocidas las múltiples propiedades del jengibre y por este motivo no voy a extenderme sobre el tema, pero lo cierto es que su picante y fuerte sabor no es siempre del agrado de todo el mundo. 

Adoro el jengibre en cualquiera de sus formas, hasta en Ginger Ale.  En el desayuno, un zumo de naranja natural aderezado con una cucharadita de jengibre fresco rallado te recarga las pilas de buena mañana.  El jengibre encurtido me resulta tanto o más exquisito que el mismo sushi al que acompaña  (por suerte encontré un lugar donde comprarlo y siempre tengo reservas en casa).  

Hoy os presento una exquisita manera de disfrutarlo, una receta de jengibre confitado.


Hay otras formas de prepararlo pero ésta es muy sencilla, aunque necesita unos tiempos de reposo determinados que ralentizan su elaboración.  Por ese motivo, cuando preparo jengibre confitado, lo hago en grandes cantidades y no penséis que nos dura una eternidad.  En casa vuela y la causa es una receta que próximamente compartiré. 

Ingredientes:  

250 gr de raiz de jengibre, 200 ml de agua y 325 gr de azúcar.

Elaboración:

Primer paso:  Pelamos las raíces de jengibre rascando la piel con la ayuda de una cuchara o un cuchillo afilado y las cortamos en trocitos de un centímetro aproximadamente.  Colocamos el jengibre en un recipiente con agua y lo dejamos reposar durante 1 hora.  Transcurrido ese tiempo, escurrimos el jengibre y desechamos el agua.

Ponemos a calentar agua y, cuando esté hirviendo, echamos el jengibre y dejamos que hierva 4 minutos.  Escurrimos y remojamos bajo el grifo con agua fría.  Repetimos esta operación tres veces más, o sea, en total cuatro hervores de 4 minutos.  Para acelerar este proceso utilizo dos recipientes con agua a la vez:  mientras en uno se va calentando el agua en el otro va hirviendo el jengibre.  En el último enfriado escurrimos bien y reservamos en un bote de cristal u otro recipiente.

Ponemos a calentar los 200 ml de agua junto con el azúcar, removiendo hasta su total disolución.  Cuando arranca a hervir retiramos del fuego y echamos el almíbar sobre el jengibre.  Tapamos y dejamos reposar 12 horas.

Segundo paso:  Recuperamos la totalidad del almíbar y lo ponemos a hervir durante 10 minutos.  Retiramos del fuego y vertemos sobre el jengibre.  Tapamos y dejamos reposar 48 horas.

Tercer paso:  Ponemos a cocer el jengibre junto con el almíbar durante 10 minutos.  Transcurrido ese tiempo retiramos del fuego y guardamos todo en un frasco.  Ya está listo para consumir.  


Consejos:

El jengibre confitado se puede degustar así, directamente, o utilizarlo para la elaboración de postres, galletas y todo lo que se nos ocurra.  En la nevera se conserva bastante tiempo, aunque en casa no dura más de dos semanas.  También se puede envasar al vacío en pequeños recipientes e ir utilizándolo a medida que lo necesitemos.

El almíbar también se puede aprovechar para endulzar y aromatizar infusiones.

Y hasta aquí la receta de hoy.  Y para que os animéis a preparar jengibre confitado, la próxima receta será la sencilla elaboración paso a paso de unos exquisitos caramelos de jengibre.

Gracias por leerme y hasta pronto.




sábado, 31 de diciembre de 2011

¡Feliz Año Nuevo!

Un año termina y otro nuevo va a comenzar.  Esta es época de balances y de nuevos propósitos.  Todo lo que vivamente imaginamos, ardientemente deseamos, sinceramente creemos y entusiastamente emprendemos...  inevitablemente sucederá.

"El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad"  (Victor Hugo, 1802-1885).

Para todos los que estáis ahí, mis mejores deseos para este año que estamos a punto de estrenar.


 Gracias por leerme y hasta pronto.



lunes, 26 de diciembre de 2011

Bonito y caballa en escabeche

Esta receta de escabeche es mi preferida.  Ya conocéis las lentejas  y las codornices pero ahora os quiero presentar la más potente de todas, la que más se parece al escabeche de las latas de sardinas o mejillones, de calidad, claro está.  Ideal para preparar un bonito  -o atún-  o unas caballas en escabeche, como comprobaréis en las fotos de ambas recetas.



Ingredientes:

Para el escabeche:  1 zanahoria pequeña, 1 cebolla pequeña, 3 dientes de ajo, 2 clavos de especia, 1 hoja de laurel, unos 10 ó 12 granos de pimienta negra, una pizca de tomillo en polvo o una ramita, 1 cucharadita de café de pimentón rojo dulce, sal, 100 ml de aceite de oliva virgen extra, 30 ml de vinagre de jerez y 100 ml de agua o vino blanco.  

Pescado:  a elegir: bonito, atún, caballa, sardinas...  Harina, sal y aceite para freirlo.

Elaboración:

Escabeche:  Pelar y trocear la zanahoria y la cebolla.  En una sartén echamos el aceite de oliva y todos los ingredientes  -excepto el pimentón, el vinagre y el agua o vino-  y dejamos hacer a fuego lento y tapado durante unos 10 minutos.  Transcurrido ese tiempo añadimos la cucharadita de pimentón y dejamos 5 minutos más.  Retiramos del fuego y añadimos el vinagre y el agua, o vino blanco, y continuamos la cocción hasta que la zanahoria y la cebolla estén tiernas, aproximadamente unos 15 ó 20 minutos más. 

Mientras tanto, limpiamos y troceamos el pescado, lo salamos, enharinamos y freímos ligeramente, sólo vuelta y vuelta ya que se acabará de hacer en el escabeche.  Una vez frito lo disponemos en una cazuela, preferiblemente de barro o cristal, y cubrimos con  el escabeche.


 Este es el aspecto de las caballas recién hechas:


Y éste, al cabo de doce horas de reposo.  Como podéis observar, el escabeche ha adquirido otra textura y color.  También las verduritas y el pescado han cambiado de aspecto.


Consejos:

Intento dejar transcurrir un mínimo de 24 horas antes de disfrutar del bonito escabechado de las primeras fotos o de estas caballas, aunque a veces es difícil evitar la tentación de atacar la cazuela antes de tiempo...

Importante:  retirar la sartén del fuego y esperar unos segundos antes de echar el vinagre porque, de lo contrario, corremos el riesgo de que nos salte directamente a la cara.  También hay que tener cuidado con los recipientes donde dejamos reposar los escabeches ya que el vinagre puede resultar corrosivo.

Y hasta aquí la receta de hoy, un bonito o caballa en escabeche que podemos elaborar con antelación y tenerla siempre a punto para degustar.

Gracias por leerme y hasta pronto.



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