lunes, 18 de agosto de 2014

Tartaletas de chocolate negro con naranja y jengibre

A pesar de su largo título la receta que hoy os presento es super sencilla de elaborar y el resultado os va a sorprender gratamente tanto a vosotros como a vuestros comensales.  Se trata de unas exquisitas tartaletas de mousse de chocolate negro con un toque de naranja y jengibre.


Ingredientes para 8 tartaletas:

Obleas grandes para empanadillas, 250 gr de chocolate negro 70%, 50 gr de mantequilla, 6 huevos, extracto de vainilla y canela en polvo (opcionales), mermelada de naranja con jengibre (o de naranja amarga) y caramelos de jengibre para decorar.


Elaboración:

Recordaréis la receta de "Mousse de chocolate negro, sólo para adictos" que os presenté hace unos meses, que no lleva azúcar añadido y el resultado es espectacular.  Hace unos días tuve invitados y decidí darle un toque especial transformando un postre de cuchara en unas sencillas pero originales tartaletas.  En un principio pensé en hacer una tarta grande con masa quebrada pero al final me decanté por la presentación individual.  Además, las obleas resultan un soporte muy ligero y no le restan protagonismo a la mousse.

Como no tengo moldes individuales, para hacer las tartaletas con obleas para empanadillas utilicé vasos de cristal de los que regalan con la famosa crema de cacao y que resisten el calor del horno. Los puse boca abajo en la bandeja del horno, con un pincel apliqué mantequilla fundida en el culo del vaso y coloqué la oblea  (como un sombrero)  dándole la forma con unos pliegues.

Con el horno precalentado a 180º las dejamos cocer unos cinco minutos, de este modo cogerán consistencia y ya no se deformarán.  A continuación retiramos la bandeja del horno y, con mucho cuidado de no quemarnos, sacamos las tartaletas de los vasos y las colocamos sobre la bandeja (ahora ya boca arriba) unos tres minutos más o hasta que estén doradas.  Saldrán fácilmente gracias a la mantequilla que aplicamos al principio.

Dejamos enfriar sobre una rejilla y elaboramos la mousse de chocolate, según la receta que ya os presenté.  No la hagáis con mucha antelación ya que si se enfría del todo no podréis rellenar bien las tartaletas porque se solidifica.  Es mejor hacerla en el último momento.  

Para montar las tartaletas aplicamos primero una generosa capa de mermelada y luego la mousse, acabando con unos caramelos de jengibre troceados como decoración.  Esta mermelada de jengibre y naranja es mi favorita y combina a la perfección con el chocolate negro. 

Consejos:

Hoy en día es fácil encontrar jengibre confitado en tiendas de dietética o donde venden frutos secos a granel, pero os recomiendo que lo preparéis en casa.  La receta es muy sencilla, aunque un poco lenta de elaborar por los tiempos de reposo, pero el resultado final vale la pena.  Aquí tenéis la receta paso a paso para elaborar jengibre confitado casero, una de las más vistas en el blog.

Estas tartaletas de chocolate negro se pueden congelar.  Sacándolas antes de comer, y dejándolas descongelar a temperatura ambiente, a la hora del postre estarán a punto.  También se pueden utilizar tartaletas ya preparadas de las que venden en el supermercado que, aunque salen más caras, nos ahorramos la cocción en el horno y entonces sólo hay que preparar la mousse de chocolate.

Y hasta aquí la receta de hoy, unas tartaletas de chocolate negro con naranja y jengibre que seguro os sorprenderán por su sencillez y original sabor.

Gracias por leerme y hasta pronto.




domingo, 6 de julio de 2014

Sardinas en escabeche

Hace tiempo ya publiqué ya una receta de bonito y caballa en escabeche y, a riesgo de parecer repetitiva, hoy me permito la licencia de publicar una ligera variación aprovechando que estamos en plena temporada de sardinas.  En verano siempre tengo en la nevera sardinas en escabeche ya que se conservan perfectamente durante varios días y, seamos realistas, tanto en bocata como con ensalada están riquísimas y nos sacan de cualquier apuro ante un imprevisto.



Ingredientes:

Sardinas, harina, aceite para freírlas.  Para el escabeche: 1 zanahoria pequeña, 1 cebolla pequeña, 3 dientes de ajo, 2 clavos de especia, 1 hoja de laurel, unos 10 granos de pimienta, tomillo en polvo o una ramita, 1 cucharadita de café de pimentón rojo dulce, sal, 120 ml de aceite de oliva virgen extra, 40 ml de vinagre de jerez y 120 ml de agua (utilizo mineral) o vino blanco.

Elaboración:

Pelamos y troceamos la zanahoria y la cebolla.  En una sartén echamos todos los ingredientes (excepto el pimentón rojo, el vinagre y el agua o vino) y dejamos cocinar a fuego lento y tapado durante unos 10 minutos.  Transcurrido ese tiempo añadimos la cucharadita de pimentón y dejamos 5 minutos más.  Retiramos del fuego  -para evitar salpicaduras-  y añadimos el vinagre y el agua, o vino blanco, cocinando unos 15 minutos más hasta que la zanahoria y la cebolla estén tiernas.

Aprovechamos los tiempos de cocción para ir preparando las sardinas.  Para esta receta las escojo pequeñas y les retiro la cabeza y la tripa, aunque hay quien sólo les quita la cabeza.  La cantidad de escabeche obtenida en la receta es suficiente para unas veinte sardinas.  Una vez limpias se enharinan y fríen en aceite bien caliente, vuelta y vuelta, ya que se acabarán de hacer durante el reposo.  Las colocamos sobre papel de cocina para retirar el exceso de aceite, las disponemos en un recipiente de barro o de cristal y cubrimos con el escabeche.  


Consejos:

Hay que dejar este plato un mínimo de 24 horas en reposo antes de poder disfrutarlo, pero os aseguro que vale la pena esperar.  Las sardinas en escabeche de las fotografías llevan tres días en la nevera y están listas para ser degustadas con una buena rebanada de pan de aceite o una focaccia de aceitunas negras, receta que próximamente os mostraré.

Y hasta aquí la receta de hoy, unas sardinas en escabeche elaboradas con antelación y que podemos disfrutar en cualquier momento. Que el veranito no está hecho para andar entre fogones...

Gracias por leerme y hasta pronto.




miércoles, 11 de junio de 2014

Cuscús de espelta integral

Cuando tomé la decisión de reducir a la mínima expresión el trigo en mi dieta fui consciente de que me iba a perder un plato que me encanta, especialmente en verano, y por eso me llevé una gran alegría cuando descubrí el cuscús de espelta integral ecológica.  Hoy os presento una riquísima y sencilla receta elaborada con productos que prácticamente todos tenemos en nuestra despensa. 


Ingredientes:

Cuscús de espelta integral, agua, tomate rojo, pepino, aceitunas negras, semillas de sésamo, aceite de oliva virgen extra, zumo de limón o de lima, sal y pimienta.  Nueces y espinacas baby como guarnición.

Elaboración:

Comenzamos hidratando el cuscús de espelta.  A pesar de que en la etiqueta indica una taza y media de agua por taza de cuscús yo utilizo la misma medida de cada ya que se acaba de hidratar durante el reposo, con aliño y el jugo que van soltando los vegetales.  De hecho, el cuscús de trigo siempre lo añadía sin hidratación previa en esta receta.

Para quien no lo sepa, el cuscús no debe hervir.  Simplemente se añade agua hirviendo  -una taza de agua por taza de cuscús-  y se deja reposar unos minutos hasta que la absorbe por completo.



Aprovechamos el tiempo de espera para preparar la guarnición. Troceamos menudamente el tomate rojo, el pepino y las aceitunas negras.  Añadimos el sésamo, salpimentamos y regamos con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y zumo de limón o de lima, que le dará un increíble aroma y un toque de frescor, y mezclamos bien.


A continuación añadimos el cuscús de espelta integral ya hidratado y mezclamos bien con el resto de ingredientes.  Tapamos y dejamos reposar en la nevera, si se desea.  Durante este tiempo, con el aliño y el jugo que dejan el tomate y el pepino, el cuscús se acaba de hidratar y además absorbe todos los sabores de los ingredientes.


Pasadas un par o tres de horas, éste es el aspecto final de nuestro plato de hoy una vez añadida la guarnición de espinacas y nueces.  En esta ocasión lo hice como acompañamiento de unos salmonetes fritos, pero como plato único resulta ideal para una sabrosa cena ligera y nutritiva.



Consejos:

En el caso de utilizar en esta receta el cuscús normal de trigo no es necesaria la previa hidratación, como ya he comentado anteriormente.  Se añade seco a la mezcla de verduras bien aliñadas y el reposo se encarga de hacer el resto.  Si podemos, lo vamos removiendo de vez en cuando para que se impregne bien por igual.

Se le puede añadir perfectamente cebolla muy picadita y también pimiento verde, aproximándonos así a un cuscús totalmente "gazpachero".

Y hasta aquí la receta de hoy en la que os he presentado una forma sencilla, ligera y refrescante de preparar el cuscús de espelta integral.

Gracias por leerme y hasta pronto.




lunes, 12 de mayo de 2014

Pan de espelta ecológico Biográ. Receta con panificadora

Me gustan los panes rústicos, con sabor y textura.  El pan blanco sólo lo como en contadas ocasiones y, desde hace años, intento preparar panes de centeno o espelta sin la presencia de harina de trigo.  A pesar de elaborar mis propias recetas procuro tener en casa algún preparado panificable de este tipo porque son muy prácticos y el resultado es siempre perfecto.  Aquí veréis paso a paso cómo elaborar un sano y nutritivo pan de espelta integral con semillas.



No se trata de publicidad, simplemente os quiero mostrar lo fácil que es hacer pan casero sin la complicación de encontrar la receta perfecta. Por lo general, los panes de espelta que venden en las panaderías llevan una gran parte de harina de trigo pero con este preparado estamos seguros de que será un pan cien por cien de espelta integral ecológica.  El envase contiene la mezcla de harina y un sobre con la levadura.  En la parte posterior vienen las instrucciones para la elaboración tanto en panificadora como de forma tradicional.


Hay una variedad de pan de espelta que lleva semillas pero no la suelo utilizar tan a menudo ya que, aunque es también muy bueno, lleva copos de avena en su composición y yo prefiero el sabor y textura de éste que hoy os presento.  Cuando tengo un rato libre preparo mis propias mezclas de semillas, también ecológicas, para añadir a la masa y las guardo en bolsitas individuales para tenerlas a mano en el momento en que las necesite:  semillas de calabaza, girasol, lino y sésamo.


Ingredientes:

350 gr de agua (yo utilizo mineral), 15 gr aceite oliva virgen extra (margarina vegetal o mantequilla), la mezcla de 500 gr de harina de espelta integral, el sobre con 9 gr de levadura biológica en polvo y unos 125 gr de semillas variadas. 

Elaboración en panificadora:

Ponemos todos los ingredientes en la cubeta de la panificadora.  Yo utilizo el programa para panes integrales, que es un poco más largo.  En mi Moulinex Home Baguette es el nº 3.

Programa 3, tostado medio (opcional), peso 1000 gr.  La duración total del proceso es de 3h 42 m.   



Antes de la segunda fermentación podemos retirar las aspas amasadoras para que, una vez horneado el pan, queden sólo dos agujeritos y no los dos boquetes resultantes de sacar las aspas con el pan ya acabado.  Para esto hay que calcular el momento exacto en que la panificadora efectúa su último amasado, antes de la fermentación y posterior horneado.

En el programa 3 para un peso de 750 gr retiraremos las aspas cuando el reloj indique 2h 06m.
En el programa 3 para un peso de 1000 gr retiraremos las aspas cuando el reloj indique 2h 10m.


Me gusta hacer un corte longitudinal para que la masa suba más uniformemente. Tras completar todo el proceso ya tenemos nuestro pan de espelta con semillas listo para degustarlo.



Consejos:

Como podéis ver se trata de un pan muy sano y nutritivo fácil de hacer que siempre queda perfecto. Si no tenéis panificadora, en el envase indica claramente las instrucciones para su elaboración a mano.  No lo he probado aún, pero me siento tentada a hacerlo para disfrutarlo en forma de barras o panecillos individuales.

Su exquisito sabor aún se potencia más cuando lo tostamos.  Probadlo con un chorrito de aceite de oliva y añadir unas hojas tiernas de espinaca, (rúcula o canónigos), una loncha de queso y pechuga de pavo o jamón york.  Junto con un par de tazas de té rojo, éste es mi desayuno desde hace mucho tiempo y os aseguro que es una muy buena forma de comenzar la jornada con energía.

Gracias por leerme y hasta pronto.




sábado, 3 de mayo de 2014

Comerç 24, de Carles Abellan

Hacía tiempo que teníamos ganas de estrenarnos en alguno de los restaurantes de Carles Abellan y nuestro aniversario ha sido la excusa perfecta para ello.  Una ocasión especial merece un lugar especial así que el escogido fue "Comerç 24" y realmente valió la pena. Tapas exquisitas elaboradas con productos de temporada de alta calidad y con un toque asiático en casi todas las recetas, una completa carta de vinos para todos los gustos y bolsillos,  un servicio atento y todo ello acompañado de muy buena música ambiental.

Sabíamos que tenía una estrella Michelin pero realmente no esperábamos encontrarnos algo así ya que la calidad y originalidad de sus platos nos sorprendió gratamente.  Hay carta y dos menús de degustación, el Festival y el Gran Festival, que se diferencian en la cantidad de platos servidos. Nosotros escogimos el Festival, aunque también sucumbimos a la tentadora tabla de quesos  -fuera del menú-  ya que no habíamos vuelto a encontrar una variedad tan exquisita y completa desde nuestra visita hace seis años al ya desaparecido Racó de Can Fabes.

En pleno centro del Born y en la calle que da nombre al local

Entrantes: rape al ajo negro y sésamo, coliflor al vinagre de arroz, infusión
de trompeta de la muerte, canutillo de queso, pizza 24 y esponja ceviche
Dashi con berberechos y erizos gallegos.  Sin palabras...

Detalle de los berberechos y verduritas dentro de las esferas

Sardina con naranja, wasabi fresco y carquinyolis

Un clásico: el huevo Kinder, cuya sorpresa es su exquisito sabor

En el interior, la yema líquida con un toque de trufa

Bacalao con acelgas, garbanzos y miso.  La textura del pescado, perfecta

Otro clásico: el arroz de pato con foie y crujiente de maiz

Pescadilla en vinagreta mediterránea sobre fondo de puré de patata

Ensalada de entrecot de buey con sésamo y mostaza 

La espectacular tabla de quesos, toda una tentación y un dilema para escoger.
Sólo media ración, pero con un membrillo muy especial como acompañamiento

El primer postre:  Lemon Iced Tea, muy refrescante

"Conguito" Ç24, Carajillo Ç24, Turrón, Manzana azafrán y un extra fuera
del menú: su particular versión del clásico pan con aceite, sal y chocolate

Escogimos un Montsant blanco para la comida y un Rasim "vipansit blanc" para
los postres, mi té verde y su calvados para acompañar los Petit Fours:  tableta

matcha, lingote de oro, piñones con chocolate y Oreo de sésamo negro y vainilla 


Este mes de abril ha estado lleno de acontecimientos y celebraciones, afortunadamente.  Ahora toca portarse bien...  De todos modos, durante este tiempo que he permanecido alejada del blog hemos visitado algunos lugares interesantes de los que vale la pena hablar, aunque sea en diferido.  Pero esto será en otra ocasión.

Gracias por leerme y hasta pronto.




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